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  • Francisco Gallardo Perogi

Tú eres yo. Los espejos

En la vida todo está unido y relacionado. Todos estamos conectados.


Quizá mentalmente cueste entender esta idea de unidad, aunque si nos ponemos a pensar un poco observamos que las cosas que hacen unas personas pueden afectar a otras personas y a otros seres. Parece claro que todo en la vida está conectado de alguna manera. No hay nada completamente separado o aislado.


Todo lo que hacemos, pensamos o sentimos tiene su reflejo en el Universo. Todos influimos en todos. Lo que hacemos afecta a los demás y en definitiva a nosotros mismo.


De alguna manera, tú y yo formamos parte de la misma Totalidad. Por eso es bueno tener en cuenta nuestros actos y pensamientos, ya que influyen en la infinita red de la vida.


Tratemos siempre de expandir acciones, pensamientos y sentimientos de Amor, paz, gratitud, alegría... ya que de alguna manera siempre volverán a nosotros. No es difícil entender que cosecharemos aquello que hayamos sembrado.


Vivimos en un entramado energético en el que todos estamos unidos por hilos más o menos visibles. Es bueno que nos cuidemos unos a otros, que cuidemos de la Tierra y de todos los seres.


Al mismo tiempo, la vida es un espejo de nosotros mismo, de nuestro interior. Cada cosa que percibes refleja un aspecto de tu Ser, y lo mismo ocurre con las personas. Si te encuentras con alguien y sientes alegría es porque esa cualidad está en tu interior. Igual ocurre si sientes rechazo con alguien o cualquier otra emoción.


Todo está y lo sientes en tu interior. Los demás te muestran diferentes aspectos de ti mismo. No hay nada malo en ello... Al contrario, ya que te ofrece la oportunidad de conocerte, incluso de cambiar lo que desees. Podemos dar las gracias por tener tantas personas... tantos espejos en nuestra vida.


Asimismo, cualquier situación que experimentemos nos muestra reflejos de nuestras cualidades internas. Por eso la misma situación se siente de diferente manera según la persona que la experimente. Por ejemplo, dar un gran salto puede producir alegría y placer en una persona o miedo e inseguridad en otra. No depende del salto, sino de la persona.


Todo es un reflejo de nosotros. Puedes conocerte a través de los muchos espejos que te regala la vida.



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Francisco Gallardo Perogil