Hoy prueba por un instante a sentirte en todos y cada uno de tus matices, en tus emociones y sentimientos.
Acércate dulcemente a ti mismo y observa con cariño cada detalle, cada herida y cada palpitar que percibas en este mágico momento.
Acepta sin rencores, sin culpas ni juicios innecesarios, y empieza tu camino para iluminar cualquier sufrimiento.
Mira tus bellos ojos en el espejo, tu sonrisa luminosa y todo lo hermoso que habita en tu alma y en tu cuerpo.
Reconócete en el tu latido, en tu respirar profundo, en el sutil magnetismo que te recorre y que nutre tu ser infinito y perfecto.
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